Volumen que no vuelve
Lo que se evapora por la duela no se recupera. En una bodega seca esa merma se acumula barrica por barrica y temporada tras temporada.
VIÑAS Y BODEGAS
En una bodega seca el vino se evapora desde la barrica: se pierde volumen, entra oxígeno que nadie pidió y aumentan los rellenos. Controlamos la humedad del ambiente para frenar esa pérdida.
Hasta 50%
Menos evaporación del vino en bodega humidificada
10 micras
Tamaño de la microgota del sistema de alta presión
7 a 10 grados
Lo que baja la climatización evaporativa en promedio
1 día
Instalación de un sistema completo con técnicos propios
La barrica respira. Parte del vino atraviesa la madera y se evapora hacia el aire de la bodega. Cuánto se pierde no depende solo del roble ni de los meses de guarda: depende de qué tan seco está el aire que rodea la barrica.
La causa es física y es la misma que medimos en fruta de exportación: el déficit de presión de vapor. Mientras más seco el ambiente, más rápido el líquido entrega vapor al aire. En una bodega seca esa merma se acumula barrica por barrica, temporada tras temporada, y no se recupera.
Mantener un ambiente humidificado en la bodega reduce hasta en un 50 por ciento la evaporación del vino.
Donde hay evaporación hay espacio de cabeza, y ese espacio se llena de oxígeno que nadie pidió. Más oxígeno disponible significa más oxidación, justo en las partidas que llevan más tiempo esperando y que más valen.
Después viene el trabajo. Cada barrica que baja de nivel hay que rellenarla, y cada relleno es abrir, manipular, exponer y volver a cerrar. Controlar la humedad del ambiente baja la frecuencia de relleno y, con eso, las horas de bodega que se van en una tarea que no agrega valor.
Un sistema bien dimensionado no moja las barricas ni el piso. Nuestros equipos de humidificación de alta presión trabajan a 60 bares (800 PSI) y generan microgotas de 10 micras que quedan suspendidas en el aire. Lo que sube es la humedad relativa del ambiente, no el agua sobre la madera.
Para salas más chicas, zonas puntuales o espacios donde se necesita precisión y silencio, usamos humidificación por ultrasonido: niebla fina, controlada y localizada.
Cuando se necesita bajar la temperatura de forma activa, la climatización evaporativa reduce entre 7 y 10 grados Celsius en promedio. Menos oscilación térmica es menos movimiento dentro de la barrica y una guarda más predecible.
Nuestro departamento de I+D nace en 2019 y lleva más de 100 estudios hechos en Chile y Perú. Antes de proponer equipos levantamos las condiciones reales de tu bodega: humedad relativa, temperatura, volumen del recinto y distribución de las barricas. Con esos datos se define cuánto sistema hace falta y dónde va cada línea.
Es el mismo criterio con que trabajamos la postcosecha de fruta. Primero se mide dónde se pierde, después se interviene.
Instalamos sistemas completos en 1 día, con equipo de técnicos propios. Después viene el seguimiento anual, con mantenciones, piezas y partes, y capacitación para el equipo que convive con el sistema todos los días.
Si quieres saber cuánto vino estás perdiendo por evaporación y cuánto de esa pérdida es evitable, conversemos con los datos de tu bodega a la vista.
Lo que se evapora por la duela no se recupera. En una bodega seca esa merma se acumula barrica por barrica y temporada tras temporada.
Donde hay evaporación hay espacio de cabeza. Más oxígeno disponible significa más oxidación, y en un vino de guarda larga eso se paga en color y aroma.
Cada relleno es abrir, manipular y volver a cerrar. Bajar la evaporación baja la frecuencia de relleno y las veces que el vino queda expuesto al aire.
La climatización evaporativa baja la temperatura entre 7 y 10 grados Celsius en promedio. Menos oscilación térmica es una guarda más predecible.
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